Estudio·
Del expediente a la obra: dónde se pierden los proyectos
Entre el expediente aprobado y la casa terminada hay cientos de decisiones que nadie dibujó. Quién las toma define si el proyecto llega entero al final.
El expediente técnico resuelve el proyecto hasta un nivel de detalle que la normativa considera suficiente. La obra necesita bastante más que eso.
El encuentro exacto entre el marco y el muro, el sentido en que corre el entablado, dónde muere el zócalo, cómo se resuelve el goterón sobre un vano que en el plano era una línea: nada de eso está en el expediente, y todo eso se decide sí o sí, con o sin arquitecto.
El costo de no acompañar
Cuando el estudio entrega el expediente y desaparece, esas decisiones las toma quien esté disponible: el maestro de obra, el proveedor de carpintería, el cliente un domingo por la tarde. Cada una es razonable por separado. Sumadas, producen una casa que ya no es el proyecto.
No es un problema de talento. Es un problema de a quién le tocó decidir.
Cómo lo resolvemos
M·A·S ejecuta con supervisión propia. El mismo equipo que dibujó el detalle está en obra cuando ese detalle se construye, y tiene autoridad para corregirlo cuando el sitio demuestra que estaba equivocado.
Eso último importa: acompañar la obra no es defender el plano. Es reconocer que el terreno, el material y la mano corrigen el proyecto, y estar ahí para que esa corrección sume en vez de restar.