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El óculo de la cúpula, resuelto en obra

Una abertura circular en una cúpula parece un gesto simple en el corte. En obra es un anillo que hay que encofrar, curar y acabar sin que se note una sola junta.

Operario acabando el borde del óculo de una cúpula de concreto
Acabado del anillo del óculo, con la cúpula ya desencofrada.

En el dibujo, el óculo es una circunferencia. Se traza en planta, se replica en el corte y queda resuelto en dos minutos. El problema aparece cuando esa circunferencia tiene que existir en concreto, a cuatro metros del suelo, sobre una superficie que se curva en dos direcciones al mismo tiempo.

La cúpula se encofró por sectores radiales. El anillo del óculo se armó aparte, como una pieza independiente que después se integró al armado general: es la única manera de garantizar que el borde quede circular de verdad y no como un polígono de muchos lados.

Lo que decide el resultado

Tres cosas: la precisión del anillo antes del vaciado, el curado durante la primera semana y la mano que hace el acabado final.

Ninguna de las tres se resuelve desde el escritorio. Se resuelven acompañando la obra, que es exactamente por lo que el estudio no entrega el expediente y se va.

Un detalle que no se puede construir con las manos que están en el sitio no es un detalle: es un dibujo.

Arq. Carlos Moscoso Ocampo

El óculo quedó. Y quedó porque el detalle se dibujó pensando en cómo se iba a encofrar, no al revés.